Teano de Crotona
Escuela pitagórica (siglo IV a.C.)

Teano de Crotona

Arrancamos nuestro show con dos grandes filósofas: Teano de Crotona y Temistoclea. Teano fue matemática, filósofa y directora de dicha escuela. Se conocen de ella cartas a otros filósofos con los que tuvo contacto, tratados sobre ética, números irracionales, geometría y cosmología. Tuvo hijos con Pitágoras y, tras su muerte, ella y sus hijos divulgaron los conocimientos de su escuela por lo que hoy conocemos como Grecia, Italia y Egipto. Debido al secretismo de su escuela para no revelar sus investigaciones en la vida pública y su influencia política, los habitantes de Crotona causaron una revuelta violenta con la que incendiaron la escuela. En ella se cree que murió Pitágoras.

Temistoclea
Escuela pitagórica (siglo IV a.C.)

Temistoclea

Temistoclea, la sacerdotisa de Delfos y maestra de Pitágoras. Algunas fuentes la asocian con este nombre o con el de Aristoclea. Como maestra, transmitió preceptos éticos que posteriormente Pitágoras desarrollaría en su escuela, además de posibles conocimientos sobre astronomía. Desde la antigua Babilonia y sus escritos cuneiformes, sabemos que las sacerdotisas debían poseer conocimiento sobre los astros y así poder relacionarlo con los acontecimientos futuros. A nosotros nos gusta pensar que Temistoclea fue una de las madres de la astronomía.

Diotima de Mantinea
Escuela socrática (siglo V a.C.)

Diotima de Mantinea

Nuestro viaje continúa con Diotima, amiga y maestra de Sócrates. Conocido en el Ágora como el filósofo más influyente de la época, ni él ni sus alumnos repararon en una cuestión: ¿por qué el ser humano quiere aprehender? Diotima le hizo este tipo de preguntas al filósofo desarrollando lo que posteriormente se llamó método mayéutico. Su maestra le había dado la clave antropológica en la que él no reparó: el amor por el conocimiento. La fuente más directa que nos ha llegado sobre ella está en la obra «El banquete o del amor», de Platón, aunque aparece en escritos de Luciano (en su obra «El eunuco»), Proclo, Máximo de Tiro e, incluso, en un papiro del Simposio como bien menciona Mary Ellen Waithe en su obra «Ancient women philosophers».

Safo de Lesbos
Escuela Sáfica (siglo VII-VI a.C.)

Safo de Lesbos

Safo de Lesbos, filósofa, música, poetisa y directora de su propia escuela, «La escuela de las musas», creada para que las mujeres tuvieran acceso al conocimiento y la cultura. En aquel tiempo las mujeres tenían prohibido el acceso a la educación, por ello, Safo instruyó a sus alumnas, incluso, en conocimientos de astronomía con los que poder situarse en cualquier viaje, tertulias sobre filosofía, política, economía y composición con la lira. Hoy Safo gracias a su libertad transmitida incluso en materia de amor, es un icono LGTBIQA+, como bien se indica en sus fragmentos de poemas. Destaca su «Oda a Afrodita», único poema que ha llegado íntegro. Debido a la presión social, Safo optó por el suicidio para el final de su vida, pero lo que ella no sabe es que, al final, como ella misma dijo: «Algún día alguien nos recordará».

Hipatia de Alejandría
Escuela neoplatónica (siglo IV d.C.)

Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría, filósofa, matemática y directora de su propia escuela en la Biblioteca de Alejandría, siguió la técnica platónica para intentar resolver problemas matemáticos, como bien comentó en el «Almagesto» de Ptolomeo o los «Elementos» de Euclides. Su pasión por la astronomía y la ciencia le llevó a obtener financiación pública a través de Orestes (gobernador civil romano) con la que pudo desarrollar dos instrumentos: el densímetro (que mide la densidad entre fluídos líquidos), y el astrolabio (con el que medían la posición y distancia de las estrellas respecto a la Tierra). Gracias a este instrumento Hipatia dejó constancia de la posición de la Tierra en el sistema Solar como sistema heliocéntrico, así como la rotación de los mismos en forma de elipses y, con ello, la explicación a los diferentes cambios de temperatura entre estaciones y constelaciones en la bóveda celeste. El final de Hipatia fue aterrador: el asesinato. La llegada de los cristianos al poder de Roma le llevó a la condena por, según su sentencia, adoctrinar a las nuevas generaciones con herejía, brujería y paganismo.

Segunda parte del viaje

Damos un salto en este Viaje al Gineceo: de la Antigüedad a los siglos XIX y XX españoles. Nuestras amigas de la Antigüedad han sido referentes para:

Emilia Pardo Bazán
Escuela naturalista (siglo XIX)

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán: filósofa, ensayista, escritora, divulgadora y activista de los derechos de la mujer. Gracias a sus viajes por Francia, Italia y Rusia y sus inquietudes, introdujo en España la nueva corriente literaria del naturalismo, denunciando realidades sociales de las clases más humildes. Su contundencia a la hora de escribir y transmitir en sus conferencias le hicieron sentar cátedra en el Ateneo de Madrid, siendo la primera mujer socia que, además de divulgar, lideró secciones como las de literatura y filosofía. Su personalidad abrió debate dentro de la RAE y del propio gobierno, siendo Alfonso XIII el encargado de nombrarla Consejera de Instrucción Pública en 1910. Emilia, sin duda, no lo tuvo fácil: toda una vida expuesta a las críticas de sus compañeros, vecinos y familia, enfrentando la soledad y el desprecio en muchos de los proyectos que llevó a cabo. Consiguió, en materia literaria, el apoyo de Giner de los Ríos y Benito Pérez Galdós, con el que tuvo un romance en secreto.

María de Maeztu
Escuela de la Edad de Plata (siglo XX)

María de Maeztu

María de Maeztu y las Sin Sombrero: filósofa, pedagoga, escritora y activista por los derechos de las mujeres a la educación y al trabajo. Su labor, más que en lo académico, se centró en el legislativo. Lideró la escuela de Señoritas y el Lyceum Club en los primeros años de su apertura, logrando que mujeres de diferentes ciudades de España tuvieran manutención y acceso a becas para su formación universitaria. A ella se unieron abogadas como Victoria Kent, políticas como Clara Campoamor, escritoras como Elena Fortún, y muchas más. Su unión hizo que sus propuestas de reforma legislativa se llevaran al gobierno, centrando el debate en el acceso a la enseñanza de niñas y mujeres e igualdad en derechos entre hombres y mujeres como el sufragio universal. A ellas se unieron políticos como Manuel Azaña. Debido a la Guerra Civil y su persecución en el franquismo, la mayoría de ellas acabaron en el exilio entre Francia, Italia y Latinoamérica.

María Zambrano
Escuela de la Edad de Plata (siglo XX)

María Zambrano

El último tramo de este viaje lo hacemos en la misma escuela con la filósofa y ensayista María Zambrano. Además de su defensa de los derechos de las mujeres, su gran tesis, la llamada razón poética, le posicionó como una de las filósofas más importantes de la época. El horror que atravesaba el siglo XX con el auge del nazismo y los fascismos, o como ella lo denominó: «el mal de Europa», le hizo desarrollar una sensibilidad única hacia el ser humano como animal que razona, pero que también siente. El objetivo de su tesis era despojar al ser humano de la razón puramente instrumental, una razón que anula la empatía y sentimientos y que estaba siendo el eje de la personalidad del siglo XX. Su vuelta a España no se daría hasta los años 80, siendo la primera mujer en ganar el Premio Cervantes. Murió en 1994 en su «Málaga querida».